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“Familias de acogida. Respuestas al desamparo”

 

La lectura de este libro, de reciente aparición, nos pone sobre la pista de un tema tan desconocido como difícil de abordar: el acogimiento familiar en una de sus formas contemporáneas, es decir, como medida legislada y reglamentada de protección a la infancia y la adolescencia.

Su título sitúa a las familias de acogida como el elemento principal, pero al leer los diferentes textos se comprueba que otros elementos esenciales (la familia como concepto y en su variedad de formas actuales, el niño y sus síntomas, los profesionales, el sistema de protección) no han quedado desenfocados.

Los diversos abordajes que encontramos se pueden disponer en tres perspectivas: la sociológica, la clínica (orientada por el psicoanálisis) y la testimonial. Aunque a priori parecen no dialogar, bordean cuestiones comunes, lo que pone en evidencia que los autores comparten una amplia experiencia de actuación y reflexión sobre este campo.

Si una de las metas del libro es hacer llegar de manera exhaustiva la cantidad de variables que se combinan en un acogimiento familiar, en familia extensa o en familia ajena, diferenciándolo de lo que supone una adopción, eso se cumple.

También se cumple una tarea de ubicación de los entresijos del sistema de protección a la infancia y la adolescencia, sus paradojas y sus límites, cuyo ejemplo prínceps sería la doble función que deben sostener los profesionales, de apoyo y control de las familias de acogida. Puede advertirse una preocupación particular acerca de los márgenes de actuación que el propio sistema permite.

¿Cómo abordar el trabajo con las familias sin caer en posiciones omnipotentes, de capacidad re-educativa, de sentirse experto, cómo manejarse entre los criterios técnicos contrastados, la lógica de los protocolos y los juicios o prejuicios propios, cómo trabajar sin apoyarse en una lógica psico-socio-educativa?

La modalidad de la pregunta es una constante -ética- en los textos, que nos invita a la reflexión.

Encontramos algunas respuestas que sitúan las posibilidades de intervención, dentro de lo que suponen los procedimientos, en el tiempo de los estudios de las familias y en el del seguimiento de los acogimientos una vez constituidos.

Las propuestas desde el psicoanálisis nos orientan en la dirección de forzar, en el tiempo de estudio, la apertura de una perspectiva clínica, lo que supone comprometer a cada sujeto en relación a su acto, interrogando su deseo de acoger.

En el seguimiento, la dimensión clínica se presenta como algo por lo que los profesionales han de velar, abriendo la pregunta sobre qué es lo que hay que seguir en cada caso.

Ubicar las familias de acogida en dialéctica con un conjunto diferencial de posibles respuestas al desamparo, como propone la segunda parte del título, nos ofrece un matiz muy interesante.

Por un lado, sitúa el acogimiento y las familias que lo practican como un fenómeno social vinculado a un síntoma, a una falla de la propia estructura familiar en su función esencial de regulación y sostén. En ese sentido, se podría decir que hay familias de acogida en la medida en que hay niños desamparados, desatendidos, despreciados, rechazados, maltratados… Dentro de su propia familia.

Tal vez sea este uno de los puntos de mayor dificultad. Se puede leer el libro siguiendo el hilo de un interrogante que no deja de abrirse en este campo y en cada uno de los textos: ¿cómo pensar la función de una familia de acogida?

Y aún más ¿cómo pensarla anudándola a la presencia de la familia biológica del niño y a las causas del desamparo?

Por otro lado, pluralizar las respuestas abre un campo de trabajo por fuera de los límites de toda tentativa de carácter universal, de decir de una vez para siempre, qué es un acogimiento familiar. Cada texto, a su manera, incide sobre la idea de que solamente podemos cercar la cuestión apoyándonos en casos reales, en respuestas que se dieron o no se dieron, que se encarnaron y que produjeron sus efectos. Hay unanimidad en la idea de que el mayor riesgo por el que se debe velar es el de que se pierda la singularidad de un caso, de cada caso.

El último texto, testimonio de una experiencia vivida, no deja lugar a dudas sobre la complejidad de los acogimientos. El factor que se coloca ahí en primer plano, como núcleo conflictivo, es el de las relaciones de las familias con la institución -y los profesionales-. En el macro-sistema de protección a la infancia y la adolescencia, la transferencia, – cuestión de lazos y de confianza-, tal como nos enseña el psicoanálisis, es la sustancia en la que se cuecen los asuntos. El profesional debe saberlo y operar con ello, porque las dificultades están garantizadas.

Para terminar, unas palabras sobre el verdadero protagonista de la historia, sobre ese sujeto de pleno derecho que es el niño que accede a una medida de protección como el acogimiento familiar. Encontramos en el libro el rastro de una pregunta fundamental que difícilmente se abre en este campo, lleno de evidencias: ¿De qué hay que protegerle?

El psicoanálisis subvierte la cuestión, planteando una separación entre el niño y ese significante de desamparo.  La propuesta que encontramos es de forzar también ahí, una dimensión clínica que comprometa al propio niño, a través de sus palabras y sus síntomas, siendo esa la vía más directa de acceso a las mínimas claves que podrán orientar a familias y profesionales sobre su función.

Resenya de Maria José Freiría

“Hiperactivos: ¿perturbados o adaptados?”

La Vanguardia, viernes 12 de abril de 2019

¿La hiperactividad es hoy una conducta perturbadora, algo que nos aparta y dificulta del objetivo, o un estilo de vida adaptativo a un siglo XXI en constante movimiento?

Hace dos décadas, la atención focalizada -el tiempo que concentramos nuestra atención en un titular de diario, en un vídeo de Youtube o en un anuncio publicitario- era de 12 segundos. Hoy, tan sólo de 5. Y si nos fijamos en los dibujos animados infantiles, constataremos como un episodio de Bob Esponja (que dura aproximadamente 11 minutos) tiene más estímulos que todas las temporadas de Heidi. Hagan la prueba, póngales a sus hijos un episodio de la niña de los Alpes y verán como les llaman enseguida para advertirles que la pantalla se ha congelado porque lleva 6 segundos sin que pase nada: ni música, ni sonido, ni cambio de ritmo. En nuestro país, el 21% de las criaturas de entre 0 y 3 años accede diariamente a internet y el 81% de los bebés menores de seis meses ya están presentes en las redes sociales e Internet….

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“¿Por qué la gente (no) busca pareja?”

A medida que nuestra civilización produce sujetos solos, libres, iguales y fraternales, el deseo de encontrar pareja se hace cada vez más difícil e insistente. Un botón de muestra es el declive del matrimonio: la gente se casa tarde, se separa más y esa ruptura supone, para un tercio de los hijos, no volver a ver al padre. Se calcula que alrededor del sesenta por ciento de hijos/as nacen fuera del matrimonio, o de la pareja, si bien la mayor parte son reconocidos por sus padres.
Esto indica, como nos recordaba el psicoanalista Eric Laurent, que pese a la obsolescencia del matrimonio, la paternidad permanece. Esta libertad para elegir pareja, la igualdad creciente entre los géneros y la centralidad del niño parecen ser, a juicio de muchos autores, los factores que han condicionado la evolución de las familias en las últimas décadas.
(…) Este retraso en la formación de parejas, más allá de las condiciones sociales que existen y juegan su baza (vivienda, precariedad laboral), tiene que ver también, para algunas y algunos, con algo que la clínica nos muestra: un no querer renunciar a un modo de satisfacción y de funcionar en la vida “por libre”. Casarse o juntarse es perder algo de ese goce célibe….
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“¿A qué obedece el aumento de la agresividad?”

“Grafitis: ¿arte urbano o incivismo?”

El siglo XXI imprimió un cambio decisivo al convertir a las redes sociales en el escaparate global de creaciones

El Diván de La Vanguardia. 18 de Enero 2019 

Expresarse cuando eres adolescente o joven tiene su qué. No se pueden copiar el lenguaje y los códigos infantiles, porque ya no toca. Pero tampoco hablar como los adultos, porque eso sería como repetirlos.

Y además, el lenguaje de los adultos habla de ellos y los jóvenes necesitan uno propio, que diga algo autentico de su ser y de su vida. Tienen ganas de mostrar algo nuevo, algo “creado con las propias manos”, como dice Nuria, una joven maquilladora y estudiante de caracterización, o con el cuerpo en movimiento como Olga, bailarina, o con la música como el joven guitarrista  Marc o con las imágenes que crea y cuelga en Instagram José Antonio. Los cuatro explicaron muy bien sus invenciones en el reciente Fórum Interxarxes.

Los grafitis forman parte también de esta novedad y parece que su origen está en la pasión amorosa ……

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¿Hay que preocuparse?

La Vanguardia. tendencias, 23 de enero de 2019

Los adolescentes miran tanto las pantallas como estas los miran a ellos. Mirar y ser mirados, parece ser la “ley”  máxima en la nueva realidad digital. En otra investigación (Bullying. Una falsa salida para los adolescentes. Ned, 2016), ya situamos el pánico generalizado que produce la figura del missing out, ese que está al margen del circuito del reconocimiento, el llamado friki, como potencial víctima del acoso grupal. Los expertos lo denominan FOMO (Fear of Missing Out) para referirse a esa sensación de exclusión social que produce, para muchos, el sentirse fuera de la pertenencia a esa comunidad.

De hecho, lo que esa investigación nos mostró, y que los datos más recientes como el informe reciente de la FAD confirman, es el poder de la angustia para crear lazos, en especial en una época en que los adolescentes se encuentran más huérfanos de referencias adultas por el eclipse de las figuras de autoridad. Una forma de combatir esa angustia es

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“La feminización del mundo. ¿Por qué algunos se resisten?”

José R. Ubieto, psicoanalista y profesor de la UOC. Co-autor de “Niñ@s Híper” (Ned, 2018)

Las recientes sentencias sobre la Manada, Juana Rivas y el intento –luego rectificado- de constituir una comisión judicial de revisión de los delitos sexuales, sin apenas representación de mujeres juristas, tienen algo en común. Reflejan las resistencias de parte de la sociedad a un fenómeno imparable: la feminización del mundo. Hay signos inequívocos desde hace algunas décadas, y acentuados a partir de lo que los sociólogos bautizaron como la segunda transformación familiar (ahora estamos ya en la tercera): la que concedió estatuto de sujetos de pleno derecho a mujeres y niños, desprendidos ya de la vieja tutela patriarcal.

Ese progreso imparable hace que hoy haya más universitarias que hombres en la mayoría de las carreras y que cargos políticos de máxima responsabilidad sean ocupados, cada vez más, por mujeres. Eso no cesará e incluso alcanzará otros ámbitos menos paritarios actualmente (negocios, religión, justicia, fuerzas armadas).

La reivindicación creciente de la maternidad como una elección que, en ocasiones, no incluye al hombre, es también otro signo de esta feminización del mundo…..

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“Hay padres que no quieren un hijo sino un software programable”

  • José R. Ubieto, psicoanalista y profesor de la UOC reflexiona sobre el papel de las nuevas tecnologías

José R. Ubieto, psicoanalista y profesor de la UOC, nos recomienda a media entrevista que veamos el primer capítulo de la última temporada de Black Mirror. Muestra, explica, cómo una madre haría cualquier cosa para proteger a su hija y cómo cree lograrlo gracias a un dispositivo que ejerce ese control. Acaba de publicar, junto al catedrático de Psicología Marino Pérez Álvarez, Niñ@s híper. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas (Ned ediciones).

¿Niños híper, padres pasivos?

Más que pasivos, desorientados y a veces un poco abandónicos. Desorientados porque ya no tienen la brújula del patriarcado tradicional y abandónicos porque ceden fácilmente su función a las falsas promesas de esa alianza entre la tecnología y el mercado.

¿A qué se refiere?

A gadgets, dispositivos para monitorizarles, a pseudoterapias, a farmacopea, a experiencias “innovadoras”. Muchos padres buscan soluciones rápidas que prometen controlar y rentabilizar a los hijos como si fueran emprendedores de una start-up.

¿Quiere decir que lo que importa son los resultados?

Los adultos quieren hijos perfectamente evaluables en todo lo que hacen. Hay quien no quiere un niño sino un software programable.

El miedo al fracaso.

Fracasar no es ningún problema. No aprender de ello, sí.

Los adultos están colonizando la infancia: es la tesis de su libro.

Si tradicionalmente se adoctrinaba a la infancia….

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¿El fin de la infancia?

Niño de 9 años, violado en jaén por 4 menores de 12-14 años. La Vanguardia, viernes 9 de febrero de 2018

Que un niño de 9 años sea acosado por sus compañeros a lo largo de meses sin que ningún adulto se dé cuenta no es una novedad, a pesar de la gravedad del hecho. Los datos que tenemos sobre el acoso escolar nos hablan de un aumento y de un inicio precoz. Si antes el bullying se centraba básicamente en la adolescencia, hoy vemos como se adelanta a los 9-10 años en sus primeras manifestaciones, algunas ya muy crueles.

Lo que sí resulta más novedoso, y al tiempo más traumático por lo que tiene de inexplicable, …SEGUIR LEYENDO

Agressions sexuals comeses per menors: com es poden prevenir i quin paper hi té la pornografia? Els matins de Tv3, 14 de febrero de 2018

El cinema porno cada vegada s’està convertint més en la via d’entrada a la sexualitat de nens i adolescents. De fet, l’informe anual de l’ONU (del 2105) sobre la violència de gènere diu que el sector de població que veu més pornografia on-line al món és el de la franja d’edat entre els 12 i els 17 anys. I això és un element clau per entendre les agressions sexuals comeses per menors, com la violació d’un nen de 9 anys per part d’alumnes de primer i segon d’ESO, a Jaén….VEURE VIDEO

José Ramón Ubieto Blogspot

¿Por qué se ignoran los riesgos de no preservar la intimidad?

Las redes sociales están llenas de imágenes de niños y niñas, algunas puestas por ellos mismos y otras muchas expuestas por los progenitores. Sin olvidar millones de otras, de carácter pornográfico. Lo que más sorprende es que los padres ignoren muchas veces los riesgos que supone, además de no preservar su intimidad.

¿Ingenuidad, despiste, negligencia? Quizás hay una razón más poderosa, que desborda a menudo las intenciones de cada madre o padre.
Es el espíritu de la época que nos empuja, sutilmente, a colonizar la infancia de manera acelerada por la vía de lo híper como patrón. Los adultos promovemos, cada día más, infancias y adolescencias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas y al tiempo hipercontroladas.
Si tradicionalmente se “adoctrinaba” a la infancia en nombre de los ideales, hoy tratamos, más bien, de imponerles un modo de goce que es el nuestro, el adulto. Queremos que sean emprendedores, con una identidad sexual clara y precoz, incluso con posiciones políticas, dominadores de varios idiomas, creativos y atrevidos para apostar o arriesgarse. Que sean, al mismo tiempo, perfectamente evaluables en sus resultados. Como corresponde a nuestra “sociedad del rendimiento”.
Donde antes había el tabú y los velos del pudor y la vergüenza, hoy aparece la satisfacción como nuestra brújula a seguir. Goce que debe ser inmediato y que exige poner el cuerpo y su imagen, mostrarlo en el escapare global que son las redes sociales. Famosos como Serena Williams, Michael Phelps o Kim Kardashian han creado perfiles propios para sus hijos, pocos días después de nacer, en la red Instagram, haciéndose eco de una moda – los bebes instagramers- compartida por millones de padres y madres en todo el mundo. Algunas de estas cuentas resultan muy lucrativas para sus progenitores gracias a la publicidad con marcas, normalmente de productos para bebés. “Todos productores y consumidores” podría ser el lema que igualase así a adultos y niños, borrando las fronteras entre unos y otros.
Exponerlos, masivamente y sin tapujos, es privarles del “secreto” de lo infantil que es ante todo, como nos mostró Freud, un tiempo para comprender, un tiempo para hacer (se) preguntas más que para encontrar respuestas definitivas. Momento de juego y elaboración más que de trabajo productivo. Es también el tiempo en el que la sexualidad y la muerte se viven, pero necesitan ciertos velos antes de abordarlas directamente.

José Ramón Ubieto Blogspot